HISTORIA


Los antiguos babilonios tallaban rústicos mapas de contorno sobre lápidas de arcilla. Los polinesios tejían sus mapas y contribuyeron al progreso de la ciencia de la navegación. Los egipcios trazaban sus mapas de minas de oro sobre hojas de papiro, pero hasta el siglo III a. c. no se estableció la esfericidad de la tierra, siendo el ejemplo de globo más antiguo conocido el que construyó en Cilicia, Crates de Malos a mediados del siglo II a. c.

 

Globo de Martin Behaim 1492

 

Los primeros globos terráqueos únicamente representaban las tierras emergidas del viejo mundo, siendo el tamaño de estas según el grado de conocimiento que se tenía en cada momento histórico. Los construídos por cartógrafos musulmanes durante la edad de oro del islam alcanzaron un alto grado de perfección como el realizado en el siglo IX para el califa abbasí Al-Ma’mun.  Otro ejemplo fue el que el astrónomo persa Jamal ad-Din presentó en Pekín en 1267. El globo terráqueo más antiguo que se conserva fue construído por Martin Behaim en Nurembeg, en el año 1492, y el primero que representó las tierras emergidas del nuevo mundo fue el realizado por Martin Waldseemüller en 1507.

 

Mapa de Martin Waldseemüller de 1513.

 

En siglos posteriores los globos se construyeron como raros objetos destinados a la aristocracia y al clero, o en miniatura como objetos de viaje. Generalmente iban acompañados de globos celestes, representando las constelaciones, y ya en el siglo XVIII y XIX, con telluriums o planetarios y esferas armilares con fines didácticos simulando el movimiento de los planetas alrededor del sol.

 

El cartógrafo veneciano Vincenzo  Coronelli (1650 – 1718) construyó una pareja de enormes globos de cuatro metros de diámetro, terrestre y celeste para Luis XIV (ver vídeo), y su éxito fue tal que recibió una lluvia de peticiones adicionales de globos. Coronelli fue el primero en ser retribuido por su habilidad y se le considera por tanto el primer fabricante de globos.

 

CoronelliVicenzo Coronelli

 

Ya desde el siglo XVI, el sur de Alemania, especialmente Núremberg, se convirtió en el centro del mundo de fabricación. Ámsterdam tuvo su principal periodo de producción  en el siglo XVII, así como Venecia, París y Roma. Londres entró en la industria globo alrededor de la segunda mitad del siglo XVIII. James Wilson fue el primero en producir globos en los EEUU en 1810.

 

Durante el siglo XX se construyeron muchos globos terráqueos en Australia, EE UU y distintos países europeos, popularizándose en los años treinta del pasado siglo de forma que una conocida marca de globos alemanes tomó como lema: un hombre, un globo, con la idea de que cada persona dispusiera de uno.

 

En España son muy escasos los construídos, únicamente se tiene información del realizado a finales del s. XVIII por el geógrafo de Carlos III Tomás López, recientemente adquirido por la Biblioteca Nacional; de los producidos por Pedro Martín de López en Madrid y Antonio Monfort en Barcelona, ambos en la primera mitad del s. XIX, y posteriormente, de los editados por Saturnino Calleja y la marca Paluzzie ya a finales del siglo y principios del siguiente. En las primeras décadas del siglo XX, el Ministerio de Instrucción Pública encargó material didáctico en español a la marca francesa Forest, y ya desde los años veinte, la desaparecida firma catalana Dalmáu produjo gran cantidad de globos hasta los años ochenta, momento en fue absorbida por otra empresa.


 

Globo de Tomás López de la Biblioteca Nacional de España

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